Capitulo 2.
-No creí que sería Justo dejarte como te deje... ¿O sí?-ya estando frente a mi acerco su rostro al mío. Mi respiración era entrecortada, intente calmarme, pero me era un poco imposible, su cercanía me puso nervioso e impaciente, cerré los ojos y el tomo mi rostro con una de sus manos, Acaricio mi labio inferior lentamente con su pulgar, y me beso lentamente-Te noto extraño Nick ¿Qué tienes?-Susurro y se separo, abrí los ojos y lo mire por unos momentos-
-No lo sé…-Murmure mirando su hermoso rostro-Podrías… ¿Venir en otro momento?-Aparte la mirada y suspire-
-Bien…-Susurro e hizo que lo mirara de nuevo-No te enamores de mi…-Me volvió a besar lentamente, pero lo sentí diferente, se separo y salió del cuarto en silencio, me senté en la cama y mire hacia la puerta-
-¿Quien dice que me enamore de ti? –Susurre y pase mi mano por mi Nuca, ahora que lo pienso Bien… Quizás, me guste, pero más allá de eso no. Es genial estar con él, pero no estoy enamorado de él. Me dije, mordí varias veces mis labios y me lance de espaldas en la cama y mire el techo, comencé a recordar cómo nos conocimos. Reí un poco y cerré los ojos.-
3 Años antes.
Estaba en la escuela, todo normal. La última clase ya estaba por terminar, en esa época tenía 15 años, no tenía mucha experiencia en la vida. No salía con casi nadie, solo me la pasaba en mi casa leyendo literatura antigua, Ficción y todo lo que fuese paranormal. Me interesaba mucho lo que eran los vampiros, hombres lobos, espíritus, entre otros, esa tarde me quede un tiempo más en el salón con la profesora acomodando todo. Al cabo que ya era de noche, quizás las 7:30. Las calles estaban atestadas de autos y Gente, me tomaría mucho llegar a mi casa, así que tome un atajo. Muy cerca estaba un cementerio, Lo habían clausurado porque los guardias decían ver espíritus entre otras cosa, pero ya que yo no le tenía miedo a casi nada, como sea, me fui por allí, al ver la entrada me pareció extraño. Estaba abierta, nunca. Repito Nunca estaba abierta ni de día ni nunca, empuje la reja y entre, cerré con la cadena y candado e introduje mis manos en los bolsillos de mi pantalón. Todo estaba en silencio, no se oía ni la brisa, ni los arboles, las hojas ni mis pisadas, comencé a notar como si me siguieran, pero no le di nada de importancia, pero comencé a sentir en serio que alguien estaba a mis espaldas. Me gire rápido pero no había nadie, mordí mi labio y volví a ver al frente y note varias sombras, mire a mi alrededor y mi respiración se entrecorto. Aumente la velocidad de mi caminata. Y pase por varias casetas de vigilancia, mire una que me pareció algo extraña, tenía una pequeña luz. Me pareció en serio extraño, me saque el bolso y entre a la caseta. Era pequeña, solo había una silla y una vela sobre ella, mire la vela por unos instantes y subí la mirada a la ventana que estaba frente a mí, me petrifique. Di unos pasos atrás y choque con la puerta, pero ¿cómo choque si no la cerré?, me gire rápido y comencé a golpear la puerta intentando abrirla, pero nada. Me gire a ver hacia la ventana, pero… Pero lo que vi ya no estaba, el rostro ya no estaba… Me deje deslizar al piso y no aparte mi vista de la ventana. Luego de… unos 45 minutos me levante y mire mi reloj. Eran casi las 9 de la noche. Mis padres ya deben de estar preocupados me dije y volví a intentar abrir la Puerta, esta vez sí cedió y abrió. Salí de allí y esta vez no camine, si no que corrí, debía llegar a mi casa y decirme que eso no paso, que solo…
-Ay Mierda…-me dije deteniéndome por completo. En la salida había alguien, estaba demasiado obscuro para saber si era un chico o un hombre o lo que fuese. Quise retroceder pero la sensación de que alguien estaba a mis espaldas volvió. Así que solo me quede allí, estático. Tome valor de donde creo que ni tenía y camine lentamente a la salida, veía al chico completamente de negro, y no porque fuese de noche, si no porque estaba de negro, su ropa era extraña…-¿Podrías… darme un permiso?-Murmure ya junto a la puerta. El chico me miro a los ojos, pero no dijo nada, solo sonrió. Sus ojos eran de un azul turquesa, jamás vi ojos tan hermosos, puede que fuese un chico, pero su mirada me hipnotizo, no sé que me hizo acercarme a él, pero lo hice… Lo miraba a los ojos, me perdí en ellos. Cuando tome conciencia de que pasaba… estaba en mi habitación. En mi cama y con un terrible dolor de cabeza, tenía debilidad y estaba muy mareado, parecía que me había emborrachado, pero no era así. Como pude me levante, fui al baño, me lave la cara y me mire al espejo. Estaba algo pálido. No le di mucha importancia. Me seque la cara y Salí del baño. Suspire y encendí la luz de mi habitación.- ¿Qué cara…?-estaba todo desordenado, mire mi cama y mi almohada estaba llena de sangre. Fui de nuevo al baño y me mire con más detalle, no detecte ninguna herida, no había nada, solo… Nada. Gire un poco mi cabeza y vi mi cuello. Pase mis dedos por dos pequeñas heridas y negué-No, eso es imposible.-Eran pequeñas, pero estaban justo en mi yugular, parecían estar ya cicatrizando, lo cual era imposible. Suspire y negué otra vez, Salí del baño y me dirigí al cuarto de mis padres, pero en el momento en el que salí de mi cuarto note que todas las ventanas estaban abiertas, y había gran cantidad de hojas en la alfombra. Caminé lentamente por el pasillo hacia la habitación de mis padres. La luz comenzó a fallar, hasta que se fue por completo, busque mi teléfono en los bolsillos de mi pantalón pero no lo halle, trate de guiarme por las paredes pero cuando toque la primera sentí humedad, parecían llenas de agua. De un segundo a otro la luz llego y mire mi mano, estaba llena de sangre, cuando mire la pared retrocedí rápido hasta que choque con la puerta de una de las habitaciones, la pared estaba llena de sangre, pero era salpicada y aplicada. Aplicada porque parecía que una mano rego más sangre. Limpie mi mano rápido y corrí a las escaleras, cuando baje me tomaron de la camisa y me taparon la boca. Cerré los ojos y contuve el aliento.-
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