Capitulo 4
Joe suspiro controlando el dolor
que carcomía su interior y sus muñecas. Las restricciones de plata eran lo
suficientemente fuerte como para mantenerlo débil durante toda la ceremonia.
Con un débil suspiro cayó de rodillas ante su padre. El maldito infeliz se
atrevía a darle la cara luego de mandar a matar a Nick. Un gruñido se contuvo
en su pecho ante la molestia.
Joe subió lentamente la mirada
para encarar a Darius, el cual le sonreía abiertamente. Joe entorno los ojos y
volvió a ponerse de pie. Y en menos de
un segundo Michael lo tenía sujeto del cuello. –Hola Hijo, ¿Cómo estás?
–Pregunto con una amarga voz. Una que hizo que los vellos del cuerpo de Joe se
erizaran de puro terror. Joe miro los ojos color rubí de su padre, y se
pregunto nuevamente porque él era el único en la familia que tenía los ojos
Azules, ya que Elena y Selena los tenían verde por la maldición. Pero Joe tenía
los ojos Azules desde que nació.
-Oh de maravillas. –Susurro con
sarcasmo, y eso hizo que Darius lo lanzara a unos cuantos metros, y chocara con
una de las duras paredes de la habitación, las cuales estaban hechas de piedra.
Ese castillo era uno de los más viejos en toda la comunidad vampírica. Ya que
Christian, el vampiro original la creo hacia más de 2000 años.
-Eso me alegra demasiado Joseph. –Darius
sonrío mostrando sus blancos y puntiagudos colmillos a Joe, el cual trataba de
reincorporarse.
-¿Qué demonios es lo que quieres?
–Joe jadeo sintiendo sus costillas un poco magulladas.
-Que te cases. –Joe rio con
amargura, y se piso de pie sacudiendo su ropa, las restricciones le dolían como
el infierno, pero solo trato de ignorar el dolor.
-Ni en un maldito milenio. –Joe
gruño, pero antes de que siquiera pudiese proporcionar un ataque a su padre,
este lo tomo de los hombros y lo miro por unos segundos.
Una sonrisa de malicia se formo
en los labios de Darius y Joe comenzó a ver todo borroso, el maldito lo había
hipnotizado. Joder. –Pues ya lo veremos. –Susurro el padre de Joe antes de
dejarlo caer al suelo aturdido y sin voluntad.
Débiles murmullos llegaban a los oídos de Joseph. Esta
vez se resignó, ya no había más que hacer contra el poder de su padre. Bajo la
cabeza y cerro sus ojos sintiéndose realmente cansado. Ya todo había acabado.
Al menos Nick sería feliz sin su recuerdo « ¿Verdad? ». Susurró su mente
antes de que todo se quedara en blanco.
Un sonido proveniente de uno de los rincones de la
habitación le hizo saber que no estaba solo por completo. Joseph se levanto del
frío suelo en el que se encontraba y miro la habitación con detalle. Era una
típica suite del castillo. En realidad, esa era su antigua habitación, Joe miro
hacia uno de los rincones menos iluminados y sus ojos casi se salieron de sus
cuencas cuando fijo su mirada con la de Nick. « ¡Estaba vivo! ». Su
cuerpo se agito, pero se detuvo unos segundos antes de avanzar hacia su pareja.
Nick…
no era el mismo, su mirada era maligna, casi hizo que los vellos de la piel de
Joseph se levantaran en respuesta. Sus ojos eran de un rojo intenso. « ¿Qué
mierda?». Joe avanzo un poco y un gruñido salió de su pecho
cuando el olor a sangre deleitó sus sentidos. No sólo era sangre, era la sangre
de Nick.
—Nick,
¿qué… paso? —Se
atrevió a preguntar. Tratando de contener las ganas de abalanzarse contra Nick.
—¿No
lo recuerdas? —La
voz de Nick era baja y sin sentimiento.
—No.
—Estás
casado… o
bueno, Lo estabas. —
Joe Miro a Nick incrédulo.
Nicholas salió del rincón del cuarto, y Joseph contuvo el
aliento cuando miro el magullado cuerpo de Nick. Tenía tantas heridas en los
brazos y el cuello que Joe no sabía si estirarse y abrazarlo o tratar de curar
sus heridas.
—¿Qué
fue…fue lo
que sucedió? —Joe susurró y Nick se acerco
a la cama sentándose en esta.
—Los
mate a todos. Y no sé como lo hice.
Joseph despertó por lo que él creyó que habían pasado
quizás días. Pero estaba seguro de que sólo habían pasado unas cuantas horas.
Ya no había luz solar, el pudo notar eso cuando se encontró en una habitación
débilmente iluminada por la luz de la luna. « ¿Cuanto paso? ¿Cómo está Nick?
¿Cómo cojones puedo salir de aquí? ». Su mente revoloteaba sin
parar. Se dio cuenta que ya no llevaba las restricciones de plata.
Se toco la cabeza preguntándose qué sucedió en su estado
de inconsciencia, que le habrá hecho su padre. Que le habrán hecho hacer. El
sabía que Darius era capaz de dominarlo mientras estuviese inconsciente y eso
lo asustaba aun más que la muerte. El trago duro imaginándose todo tipo de
escenarios en los cuales mataba con sus propias manos al único hombre que ha
amado con el corazón que dejo de latir hacía ya muchas décadas.
Nicholas había hecho que su ya sin vida corazón
literalmente latiese. Joe suspiro sintiendo sus ojos cambiando, la rabia
comenzaba a apoderarse de él. Si Darius le había hecho cualquier conjuro para
matar a su pareja el se vengaría, y le degollaría.
Un sonido proveniente de uno de los rincones de la
habitación le hizo saber que no estaba solo por completo. Joseph se levanto del
frío suelo en el que se encontraba y miro la habitación con detalle. Era una
típica suite del castillo. En realidad, esa era su antigua habitación, Joe miro
hacia uno de los rincones menos iluminados y sus ojos casi se salieron de sus
cuencas cuando fijo su mirada con la de Nick. « ¡Estaba vivo! ». Su
cuerpo se agito, pero se detuvo unos segundos antes de avanzar hacia su pareja.
Nick…
no era el mismo, su mirada era maligna, casi hizo que los vellos de la piel de
Joseph se levantaran en respuesta. Sus ojos eran de un rojo intenso. « ¿Qué
mierda?». Joe avanzo un poco y un gruñido salió de su pecho
cuando el olor a sangre deleitó sus sentidos. No sólo era sangre, era la sangre
de Nick.
—Nick,
¿qué… paso? —Se
atrevió a preguntar. Tratando de contener las ganas de abalanzarse contra Nick.
—¿No
lo recuerdas? —La
voz de Nick era baja y sin sentimiento.
—No.
—Estás
casado… o
bueno, Lo estabas. —
Joe Miro a Nick incrédulo.
Nicholas salió del rincón del cuarto, y Joseph contuvo el
aliento cuando miro el magullado cuerpo de Nick. Tenía tantas heridas en los
brazos y el cuello que Joe no sabía si estirarse y abrazarlo o tratar de curar
sus heridas.
—¿Qué
fue…fue lo
que sucedió? —Joe susurró y Nick se acerco
a la cama sentándose en esta.
—Los
mate a todos. Y no sé como lo hice.


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