Capítulo
5
Nick caminaba por los pasillos del castillo sintiéndose
enfermo, algo le estaba quitando energía demasiado rápido. Se detuvo unos
segundos y se miro las muñecas, aun tenía los grilletes de las cadenas que lo
aprisionaban hacían unos minutos atrás. Los miro con detalle y se dio cuenta de
que eran de plata. «Jodido
infierno». Nick se dijo y comenzó a golpear sus muñecas contra
las paredes de fría piedra. Sus manos no dolían, cosa que hizo más sencillo que
siguiera golpeando sus muñecas contra la pared.
Sus manos comenzaron a teñirse de carmesí y segundos
luego los grilletes se desplomaron de sus muñecas vueltos trizas. Nick cerró
los ojos y trato de olvidar que sus muñecas estaban destrozadas por el
descontrolado maltrato que les había dado. No sabía que estaba pasando con él
en este instante, pero estaba seguro de que era a causa de la adrenalina, él
quería encontrar a Joe, y así poder largarse de ese putrefacto lugar.
—¿Qué
demonios haces aquí? —Una
voz grito a sus espaldas. Nick se giro al instante para ver a un hombre… muy parecido a
Joe a unos metros de él. El hombre era casi una copia de Joseph, pero a
diferencia de Joe, este hombre tenía el cabello un poco más claro, y se veía
muy mayor. «Jodido
infierno si este no es el padre de Joe» se dijo. —Y estas en lo
correcto. —El
hombre se movió a la velocidad de la Luz y tomo a Nick, girándolo contra su
cuerpo y lo aprisiono en sus Brazos, su pecho contra la espalda de Nick.
—Suélteme.
—Nick dijo
con tranquilidad.
—
¿Por qué debería yo de hacer eso? —Darius susurró en el cuello de Nick. El
aliento putrefacto llego a las fosas nasales de Nick haciéndolo querer vomitar.
Darius planto un suave beso en el cuello de Nick, lo que causo un asqueroso
escalofrío en todo el cuerpo de Nick. Ese contacto lo había hecho sentir con
profundas ganas de apartar al hombre. — ¿Qué? ¿Acaso no te gusta que yo haga
esto contigo? ¿Sólo te gusta con mi hijo? -rió y Nick sintió los colmillos del
otro hombre rozar su cuello varias veces.
—He
dicho… ¡Que se aleje! —Nick se giro encarando al padre de Joe. Lo miro con asco
y rabia, el hombre alargó una mano y sujeto a Nick del cuello, pero este cerró
los ojos, cuando puso una mano en la muñeca del hombre. —Quítese. —Nick abrió
los ojos y pudo ver el miedo en los ojos del otro hombre. Sintió sus colmillos
bajar por sus encías hasta que la punta de estos rozaron con su labio inferior,
su cuerpo se sentía extrañamente tibio. Darius dio un paso atrás liberando a
Nick. Pero fue muy lento… y tarde.
Nick
tomo a Darius del cuello y apretó tan fuerte que sintió como los huesos se
hacían polvo en sus dedos, los ojos del hombre se salieron de sus cuencas antes
de emitir un sonido espeluznante de agonía. Nick estaba perdido mientras un
instinto asesino lo dominaba. Con su otra mano comenzó a desgarrar la piel del
vampiro, hasta que sus manos comenzaron a picar, el se separo inmediatamente
del cuerpo, oh, bueno lo que quedaba del cuerpo de Darius, viendo como se hacía
lentamente cenizas.
Tragando
duro Nick miro sus manos. « ¿Qué…
qué rayos hice?» Susurró cuando comenzó a volver en sí. Agitó su cabeza mirando
alrededor cuando unos murmullos provenientes del final del pasillo se hicieron
presentes. Debía escapar lo antes posible. ¿Pero a donde?
—
¿Has oído eso? —Una de las voces susurró antes de que todo quedara en silenció.
Nick trato de no respirar mientras arrastraba su cuerpo hasta una habitación
que estaba entre abierta.
—Sí.
—El otro vampiro inhalo profundamente antes de soltar un tipo de siseó. —Hay
sangre de Darius, parece que está herido. —Nick rápido se encerró en el cuarto
y busco refugio en el armario cercano a la puerta.
Un
fuerte estruendo le dijo a Nick que ya no estaba a salvo, los vampiros habían
derribado la puerta y estaban buscando por toda la habitación. Cerró los ojos
en súplica para que no lo encontraran, abrazó fuerte sus piernas y sintió
lágrimas llenando sus ojos. No podía acabar así, sin siquiera despedirse de
Joe. Mordió sus labios y comenzó a temblar cuando uno de los hombres se acerco
a la puerta del armario y la arrancó. Nick grito ante la sorpresa y el vampiro
lo tomó de la camisa tirando de él.
—Está
aquí. —El hombre dijo arrastrándolo.
Nick
pataleo, hasta que sintió un fiero agarre en sus piernas y brazos. —Suéltenme,
por favor, os juro que no he hecho nada, yo no sé que me ha pasado hace unos
momentos.
—
Ah, conveniente ¿no es así? — El vampiro que parecía tener unos 55 años de vida
humana rió con amargura.
—Has
matado a nuestro líder. —El otro hombre, quien se veía más… mucho más joven
exclamó.
—No
ha sido mi intención. Juro por mi vida que… no pude controlarme. —Nick se
sentía como un maldito cobarde, ¿cuándo en todos estos años había actuado como
una nenita? «Nick, eres una gallina de mierda»
—Sí
que lo eres.
—Ahora,
creo que deberías de ver algo.
El
tipo canoso le dijo mientras tomaba el rostro de Nick. En menos de un segundo
estaba en una habitación exageradamente iluminada. Había muchos vampiros,
quizás unos 20 o 60 quién demonios sabía. Nick noto que todos estaban vestidos
de gala, las mujeres vestían con grandes vestidos, como los que se usaban hacen
más de 150 años, los hombres con trajes negros, corbatas plateadas en algunos,
doradas y hasta vino tinto.
Una
mujer estaba parada en un tipo de estrado, en el medio de todo el bullicio de
vampiros, esta era de piel blanca como la nieve, de cabello castaño claro, con
unos ojos verde olivo grandes y hermosos, sus pestañas eran largas y
tremendamente femeninas. Sus mejillas estaban con un ligero tono rosado, y sus
labios de rojo intenso resaltaban su belleza, Nick miro a la mujer por largos
momentos cautivado ante tan maravilla. Un segundo luego su atención se centro
en el hombre que estaba parado a su lado. «No»
se susurró.
Allí
justo al lado de la bella mujer, estaba Joe sujetando sus enguantadas manos
juntas, en un acto de cariño. Nick sintió que su corazón se derrumbaba, que se
rompía en millones de pedazos. Pestañeo varias veces tratando de apartar las
lágrimas de comenzaban a nublar su vista.
Joe
le sonreía a la chica de la misma manera en la que le sonreía a el cuándo se
encontraban en la cama compartiendo sus experiencias pasadas. ¿Cómo era que Joe
estaba justo allí mirando de la misma manera a la mujer esa? Quizás… ¿Quizás
era cierto y Joe no lo amaba? —Ves eso… ¿verdad?
Una
voz sonó en su oído. Haciendo que asintiera lentamente. —Sí. —Su voz salió como
un murmullo.
—Ese
es tú lindo novio, a punto de casarse, con la hija de un Shifter. Y cuando la
ceremonia termine, ella lanzara a Joe al calabozo junto con los demás de su
manada, lo asesinaran a sangre fría, como lo hicieron con la verdadera
prometida de Joe. —El tipo sonrió.
—
¿Sabes niño? Al matar a Darius nos ahorraste mucho a Elena y a nosotros. Ahora
podremos hacernos cargo de todo. Sin necesidad de explicar la misteriosa muerte
del príncipe. —Un escalofrío recorrió la columna de Nick.
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